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DIBUJOS ANIMADOS: CÓMO, CUÁNDO Y POR QUÉ
Dada la importancia que los dibujos animados tienen para los niños que hasta tienen juguetes peppa pig baratos, es importante que las mamás y los papás no los consideren como puro escapismo de fantasía, sino como herramientas útiles para aprender a comunicarse con el mundo interior de su pequeño. Es la forma de hacerles sentir que compartes su forma de ser y, además, ¡descubrirás ideas útiles para realizar actividades creativas juntos!
Antes de los dos años: mejor evitarlo Según una investigación realizada por la Academia Americana de Pediatría, demasiadas horas frente a la pantalla pueden provocar un retraso en el habla, la psicomotricidad, dificultades de atención en la edad escolar y trastornos del sueño. En general, independientemente de la edad, deben evitarse los dibujos animados violentos, sobre todo porque los niños tienden a imitar el comportamiento de sus héroes, los programas que generan una tensión excesiva, porque son inapropiados o demasiado “fuertes” para ser tolerados desde el punto de vista emocional, y también los dibujos animados con imágenes estereotipadas y sin interpretación, que no aportan ningún mensaje al niño.
¿Y si quiere ver los mismos dibujos animados una y otra vez? No te preocupes. Es importante saber que los niños no son pasivos ante los estímulos televisivos, sino que los utilizan en la construcción de su propia identidad. El interés por un determinado dibujo animado, como suele ocurrir con los cuentos de hadas, viene dictado por el hecho de que los temas que se exploran están en sintonía con la vida interior del niño, con sus deseos y temores, con el clima familiar en el que vive y las etapas que atraviesa. Repetir constantemente el visionado de ese dibujo animado concreto es una especie de experiencia de aprendizaje emocional para el niño, un campo de entrenamiento interactivo para el crecimiento que puede utilizarse hasta que la película haya cumplido su propósito… ¡Y de repente hay otra escena y otra historia!
Televisión: las reglas que necesitas.
Obsérvalo mientras ve la televisión, su mirada y sus reacciones te dirán si lo que está viendo es realmente apropiado.
No utilices la televisión como castigo, premio o niñera.
Mantén la televisión apagada durante las comidas y mientras hace los deberes. El desayuno, la comida y la cena son los momentos en los que se reúne la familia y, siempre que sea posible, será mejor proteger este espacio. Mientras estudia, en cambio, el ruido del televisor supone una carga cognitiva excesiva para el niño (aunque no esté mirando, está escuchando) y reduce la atención y la concentración en la tarea.
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